El autor nos conduce en estos cinco minutos diarios para abrirnos al Espíritu de Dios y percibir la fuerza de su consuelo. Meditaciones, oraciones y reflexiones que nos ofrecen la posibilidad de recorrer, a lo largo del año, un profundo camino de crecimiento espiritual...
¡Ven Espíritu Santo!
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sábado, 8 de agosto de 2020
08 de Agosto
Ese Reino ya está presente en el mundo, y está desarrollándose de manera misteriosa. Va creciendo aquí y allá, de diversas maneras. Como la semilla pequeña, que puede llegar a convertirse en un gran árbol (Mateo 13,31-32). Como el puñado de levadura, que fermenta una gran masa (Mateo 13,33). Y crece en medio de la cizaña (Mateo 13,24-30), también mientras dormimos, sin que lo advirtamos (Marcos 4,26-29). Por eso puede sorprendernos gratamente, y mostrar cómo nuestra cooperación con la gracia siempre produce frutos en el mundo. Pero es necesario cooperar con ese poder divino tratando de estar disponibles, liberados de los controles, esquemas y seguridades para dejarnos llevar donde el Espíritu Santo quiera y para anunciar el Evangelio sin demoras.
Esa urgencia es la que vemos plasmada en Santo Domingo. Él, dos años después de fundar su congregación, formada sólo por 16 personas, envió a los dominicos a París, Bolonia, Roma y España. En esos lugares debían fundar conventos, estudiar y predicar. Nadie entendía esa dispersión de pocas personas, con el riesgo de que la obra dominicana se acabara en poco tiempo.
Pero el argumento de Domingo era el siguiente: "Amontonando el trigo, se arruina; esparcido, fructifica".
Esta opción arriesgada de Domingo, que podía acabar en poco tiempo con su recién nacida congregación, se explicaba por una convicción profunda: ya no bastaba con fundar monasterios, centros contemplativos donde los monjes vivían seguros y en calma. Ahora se trataba de anunciar el Evangelio por todas partes, y viviendo en la inseguridad de los caminos, pobres y confiados en la providencia. Él confió en el Espíritu Santo, que le hacía ver esta necesidad, aunque muchos no podían comprenderlo.
El mundo necesitaba profetas, y el ideal de Domingo era vivir predicando el Evangelio como los Apóstoles. En él y en sus compañeros el Espíritu Santo había derramado el carisma de la predicación, y entonces no tenia sentido quedarse quietos en unos pocos conventos. La Palabra de Dios era en ellos como un fuego que no se podía contener (Jeremías 20,9). Pidamos al Espíritu Santo que logremos experimentar esa hermosa pasión.
viernes, 7 de agosto de 2020
07 de Agosto
jueves, 6 de agosto de 2020
06 de Agosto
Mira esa fiebre interior que a veces me atormenta. Calma, serena, aplaca esa carrera loca que hay dentro de mí.
Ven Espíritu Santo. Enséñame a valorar el misterio de cada cosa y de cada ser humano, para que les dedique el tiempo y la atención que se merecen, para que pueda aprender el mensaje profundo de todo lo que me toque vivir.
Ven Espíritu Santo, a derramar tu dulce calma en todo mi ser.
Amén."
miércoles, 5 de agosto de 2020
05 de Agosto
Una forma de expresarlo es evitando todo maltrato, como los insultos a uno mismo, el descuido excesivo de la propia apariencia, las agresiones al propio cuerpo con exceso de comida, alcohol, dormir en exceso, etc. Porque eso no es ser una persona espiritual.
Hay otra manera más positiva de ayudarnos: brindándonos pequeños placeres sin sentir culpa, porque dice la Biblia que Dios creó todas las cosas "para que las disfrutemos" (1 Timoteo 6,17). Por ejemplo, puede ser el intento de comer lentamente, disfrutando más la comida. Puede ser regalarse un paseo agradable, sin pensar en lo que hay que hacer después.
Puede ser una salida con los amigos vivida como un regalo del amor de Dios y agradecida en la oración. También podemos expresarlo con masajes, mejorando la habitación donde vivimos, deteniéndonos a contemplar algo que hemos hecho bien, etc.
No es suficiente que nos perdonemos a nosotros mismos en la oración si luego no hacemos un camino para querernos a nosotros mismos en la vida cotidiana.
Porque el Espíritu Santo, que es amor invisible, quiere hacernos experimentar su amor también en nuestro cuerpo; pero para eso necesita de los demás y también nos necesita a nosotros.
martes, 4 de agosto de 2020
Día del sacerdote
04 de Agosto
Para darnos cuenta de eso, es importante contemplar la vida del santo que hoy celebramos. El Cura de Ars es un reflejo de Jesús como buen pastor de su pueblo. Él sentía admiración por los sacerdotes que ejercían con heroísmo su ministerio en una época de persecución, y quiso ser cura. Después de muchos problemas, logró ingresar al seminario a los veinte años, y a pesar de sus dificultades intelectuales finalmente recibió la ordenación. Poco valorado, lo designaron párroco de una pequeña (250 habitantes) y pobre población. Era el pueblo de Ars, donde vivió hasta su muerte. Se entregó por entero a renovar la vida de ese pueblo. De noche estudiaba y se preparaba. De día visitaba hogares y ayudaba a los pobres. Poco a poco el pueblo fue tomando conciencia de que estaba albergando a un gran santo, y los corazones se fueron ablandando.
Su predicación simple, clara, pero ardiente y profunda al mismo tiempo, atraía a personas de toda Europa que acudían a Ars para escucharlo y consultarlo. Se calcula que lo buscaban unas 300 personas por día, por lo cual dedicaba unas 16 horas diarias a confesar. Tenía un don de consejo muy particular, y estaba dotado de notables carismas que le permitían descubrir los males de los corazones para dirigirles la exhortación más adecuada. Con su palabra y su ejemplo reformó en poco tiempo las costumbres de su pueblo.
Pero recordemos que el santo Cura de Ars tuvo problemas cuando se estaba formando, porque le costaba mucho dar buenos exámenes, y los demás lo hacían sentir poca cosa. Sin embargo, fue un gran sacerdote, y grandes personajes de la época iban a su parroquia a escuchar su sabiduría. Esto sucedió porque él se dejó llevar y transformar por el Espíritu Santo, que siempre hace maravillas.
domingo, 2 de agosto de 2020
3 de agosto
“Ven Espíritu Santo, tú que derramas luz para comprender las cosas, enséñame a reconocer los mensajes de mi vida.
A veces, cuando miro hacia atrás, veo los momentos negros y tristes de mi propia historia; brotan recuerdos que me hacen sufrir.
Ayúdame a mirar mi historia con otros ojos, para que pueda reconocer tu presencia en esos momentos, y así descubra lo que has querido enseñarme a través de esos acontecimientos.
Ven Espíritu Santo, para que vea que todo tiene algún sentido, alguna luz, algún para qué.
Ven, para que recuerde con gozo los momentos bellos, grandes y pequeños, para que pueda descubrir que, a pesar de todo, valió la pena haber vivido.
No permitas que las nubes me impidan ver el sol que también ha brillado a lo largo de toda mi existencia. Ilumina mis ojos, Espíritu Santo, para que pueda reconocerlo, y sepa darte gracias con sinceridad por mi vida entera.
Amén”.
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02 de Agosto
Pero si optamos por vivir de manera superficial, pensando sólo en nuestra comodidad y buscando permanentemente distracciones engañosas, la vida misma nos golpeará para que reaccionemos. Las cosas que nos pasen, las renuncias que tengamos que realizar, nos obligarán a enfrentar ese vacío interior que tenemos. El dolor profundo de una pérdida cualquiera nos llevará a preguntarnos por el sentido de nuestra vida.
No es que Dios nos castigue para que aprendamos. Es la vida misma, que está llena de pérdidas, porque todo pasa, todo se acaba, y cuando perdemos una seguridad que nos permitía aferrarnos a algo, entonces no nos queda más que preguntarnos para qué vivimos. Si estamos sufriendo por algo, pidámosle al Espíritu Santo que nos ayude a aprender algo de ese sufrimiento, que entendamos el mensaje que tenemos que aprender de ese problema. Entonces, nuestro sufrimiento servirá para algo.
sábado, 1 de agosto de 2020
01 de Agosto
Amén."