Ven Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo

sábado, 16 de febrero de 2019

16 de Febrero

Sabemos que en toda la Escritura la palabra espíritu habla de dinamismo. Y si el Espíritu Santo tiene ese nombre es porque él derrama vida en movimiento, impulsa hacia adelante, no nos deja estancados o inmóviles. Él sopla, mueve, arrastra, libera de todo acomodamiento y de toda inmovilidad. Por eso mismo también en el Nuevo Testamento se lo asocia con el simbolismo del viento: Se dice que así como el viento sopla donde quiere, así es el que nace del Espíritu (Juan 3,8). Cristo resucitado sopla cuando derrama el Espíritu en los discípulos (Juan 20,22) y los impulsa hacia una misión. Por eso no es casual que se asocie el derramamiento del Espíritu en Pentecostés, sacándolos del encierro, con una ráfaga de viento impetuoso (Hechos 2,2).

El mismo impulso del Espíritu Santo nos lleva a buscar siempre más. En su carta sobre el tercer Milenio, el Papa atribuye particularmente al Espíritu la construcción del Reino de Dios "en el curso de la historia", preparando su "plena manifestación" y "haciendo germinar dentro de la vivencia humana las semillas de la salvación definitiva" (TMA 45b).

Por eso no sólo esperamos llegar al cielo, sino que deseamos vivir en esta vida algo del cielo.

No podemos ignorar que el Nuevo Testamento no habla sólo del Reino que ya llegó con Cristo, o del Reino celestial que vendrá en la Parusía, sino también del Reino que va creciendo (Marcos 4,26-28; Mateo 13,31-33; Efesios 2,22; 4,15-16; Colosenses 2,19). Y si va creciendo, esperamos que el Espíritu Santo nos ayude para ir a crear un mundo cada vez mejor.

viernes, 15 de febrero de 2019

15 de Febrero

Cuando nos preguntamos por qué esta Persona divina se llama Espíritu, podríamos responder "porque no es material". Pero esa respuesta es muy pobre. En la Biblia ese nombre significa mucho más.

En el Antiguo Testamento la palabra espíritu (ruaj) es un sonido que imita el ruido de la respiración agitada. El sentido principal es el de aire. Pero hay que decir "aire en movimiento" porque el hebreo no conoce la idea de aire quieto, sino moviéndose o moviendo. Indica una vitalidad dinámica que depende de Dios (Salmo 33,6; 104,29-30) y está ausente en los ídolos (Jeremías 10,14).

El espíritu tiene una gran movilidad: es comunicado, entra, sale, renueva, impulsa, abandona (Números 11,24-29). Este aspecto dinámico es una característica inseparable de la noción de espíritu. De hecho, el Antiguo Testamento lo relaciona particularmente con la actividad profética, que orienta hacia adelante, hacia el futuro.


En el Antiguo Testamento traducido al griego, la palabra espíritu tiene también ese sentido dinámico. La raíz del término expresa un "movimiento de aire cargado de energía".

En el libro de la Sabiduría se describe al "espíritu" como ágil, que atraviesa y penetra, espejo de la actividad de Dios, que se despliega vigorosamente, etc. (7,22.24.26; 8,1).

Según los escritos de San Pablo el Espíritu moviliza, da fuerzas, y derrama dones en orden a actuar, para enriquecer la vida de la Iglesia (Romanos 8,14-15.24-27; 1 Corintios 12,1-11; 2 Corintios 3,6.17-18; Gálatas 4,6-7; 5,22-25). Y esta concepción dinámica se expresa también en la invitación a "no apagar el Espíritu" (1 Tesalonicenses 5,19).

En los Hechos de los Apóstoles, el derramamiento y la acción del Espíritu producen un permanente y fervoroso dinamismo (Hechos 1,8; 2,2.41; 4,29-31; 8,39-40; 10,44-46; 13,4; 19,6; 20,22-23). Es bueno pedirle al Espíritu Santo que nos llene de ese dinamismo de vida.

jueves, 14 de febrero de 2019

14 de Febrero

"Espíritu Santo, yo no quiero desperdiciar tus dones, no quiero desaprovechar los impulsos de tu gracia. 
Tengo a mi disposición la vida nueva de la Resurrección y el poder de tus impulsos.
No quisiera desgastarme en lamentos y quejas. 
Tú me sostienes, tú me das vida, contigo puedo correr sin fatigarme. 
Pero a veces me desgastan mi desconfianza, mi tristeza, mi melancolía, mis miedos, mis fracasos, las contradicciones que encuentro, mis insatisfacciones.
Ayúdame a renunciar a todo eso, Espíritu de vida, para que despliegues en mí toda tu gloria. 
Late conmigo, Señor, vive conmigo, respira conmigo, lléname de fervor y de entusiasmo. 
Coloca en mi corazón el anhelo de ser fecundo para ti, de ser útil.
Dame el sueño de producir algo bueno para este mundo, el deseo de dejarlo mejor que como lo he encontrado. 
Sana toda pereza, toda indiferencia, todo desánimo, para que no te ofenda con pecados de omisión. 
Que pueda levantarme cada mañana con intensos deseos de hacer el bien a los demás. 
Ayúdame a descubrir mejor mis talentos, para gastar bien mis energías. 
Dios, potente y fuerte, que todo lo sostienes, mira mi debilidad y penetra todo mi ser con ese poder que no tiene límites. 
Ven Espíritu Santo, fortalece cada fibra de mi cuerpo y de mi interior.
Así yo sé que nada podrá derribarme, porque ningún poder humano, ninguna enfermedad y ninguna dificultad pueden ser más fuertes que tu amor. 
Ven Espíritu Santo, infunde tu dinamismo en mis acciones, inunda de vitalidad todo mi ser. 
Tómame Señor, una vez más, para derramar tu poder y tu luz en el mundo. 
Ven Espíritu Santo. 
Amén."

miércoles, 13 de febrero de 2019

13 de Febrero

Los hermanos de Oriente han desarrollado una profunda devoción al Espíritu Santo y nos han dejado hermosas oraciones. Oremos con una de ellas: 

"Ven, Espíritu Santo, 
ven, luz verdadera. 
Ven, misterio escondido. 
Ven, realidad inexplicable. 
Ven, felicidad sin fin. 
Ven, esperanza infalible 
de los que serán salvados. 
Ven, tú que despiertas a los que duermen. 
Ven, vida eterna. 
Ven, tesoro sin nombre. 
Ven, persona inconcebible. 
Ven, luz sin ocaso. 
Ven, resurrección de los muertos. 
Ven, oh potente, tú que siempre haces y rehaces todo y todo lo transformas con tu solo poder.
Ven, oh invisible, sutil. 
Ven, tú que permaneces inmóvil, y sin embargo en cada instante te mueves todo entero y vienes a nosotros que estamos en los infiernos, tú que estás por encima de los cielos. 
Ven, oh nombre predilecto y repetido por todas partes, del cual nos es absolutamente imposible expresar su ser o conocer su naturaleza.
Ven, gozo eterno. 
Ven, corona incorruptible. 
Ven, cinturón cristalino, adornado de joyas. 
Ven, púrpura real, verdaderamente soberana. 
Ven, tú que has deseado y deseas mi alma miserable.
Ven, tú el Solo en el solo, porque ya ves, yo estoy solo. 
Ven, tú que has llegado a ser tu mismo deseo en mí, tú que me has hecho desearte, tú absolutamente inaccesible. 
Ven, mi soplo y mi vida. 
Ven, consolación de mi pobre corazón. 
Ven, mi alegría, mi gloria y mi delicia para siempre." 

Simeón, el Nuevo Teólogo

martes, 12 de febrero de 2019

12 de Febrero

Puede suceder que a lo largo de una oración descubramos que la causa de nuestros miedos es una mala experiencia que hemos tenido y que está siempre reapareciendo en nuestros recuerdos. Entonces, tendremos que detenernos cada día a pedir al Espíritu Santo que sane ese recuerdo, que derrame su poder, que nos regale una firme confianza para que esa herida sane y cicatrice. Algo que puede ayudarnos, es atrevernos a revivir con la imaginación la escena en que tuvimos un fuerte dolor, y hacer presente a Cristo en ese momento abrazándonos, rescatándonos, liberándonos de ese problema, arrancándonos de ese lugar. 
 
Y si no conocemos la raíz profunda, la causa de nuestros temores, pidamos al Espíritu Santo que él se apodere de nuestro grito interior que no sabe expresarse, que él se exprese de un modo liberador. Porque "el Espíritu Santo viene en ayuda de nuestra debilidad, ya que nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables" (Romanos 8, 26).

lunes, 11 de febrero de 2019

11 de Febrero

"Espíritu Santo, yo sé que eres más grande y más bello que todos mis sentimientos y emociones, que no te puedo abarcar con mi sensibilidad herida. 
Tú no eres como yo te siento a veces, porque eres incapaz de hacerme daño, de absorberme o de dominarme a la fuerza. Eres una infinita delicadeza.
Espíritu Santo, a veces experimento mi pequeñez ante tanta grandeza, y escapo de ti como si pudieras hacerme daño. Perdona esas tonterías de mi corazón pequeño. 
Olvido que tu poder es el que me hace fuerte, que me da la vida y me sostiene, y que todo viene de tu amor divino. 
Dame la gracia de dejarte actuar, para que pueda gozar de tus delicias, para que pueda cantar de gozo en tu presencia. 
Ven Espíritu Santo. 
Amén."

domingo, 10 de febrero de 2019

10 de Febrero

"Te doy gracias, Espíritu Santo, porque tú inspiraste la Palabra de Dios.
Porque esa Palabra ilumina mi camino y me da vida. Porque en esta Palabra me estás diciendo lo que más necesito.
Derrámate en mí, Espíritu Santo para que pueda comprenderla y me deje transformar por ella. Quiero ser un testigo que anuncie la Palabra con seguridad y convicción, con amor y alegría.
Por eso, Espíritu Santo, dame tu gracia para que pueda orar con esa Palabra, para que se haga carne en mi vida. Así podré anunciarla con mis palabras y mis gestos, con todo mi ser.
Tú que eres el maestro interior, toca los corazones de todos los que la escuchen, para que encuentren en ella la respuesta a sus inquietudes, para que se enamoren del Evangelio y lo vivan cada día. 
Ven Espíritu Santo. 
Amén."

sábado, 9 de febrero de 2019

09 de Febrero

"Ven Espíritu Santo. Hoy te pido que sanes mi miedo al fracaso. Quiero confiar en ti, sabiendo que todas mis tareas de alguna manera terminan bien si dejo que las bendigas y las ilumines. Bendice con tu infinito poder todos mis trabajos y tareas.
Dame claridad, habilidad, sabiduría, para hacer las cosas bien, con toda mi atención, mis capacidades y mi creatividad. No dejes, Espíritu Santo, que descuide mis trabajos, que me deje llevar por la comodidad o el desaliento. Tómame para que pueda ver qué hay que hacer en cada momento, y capacítame con tu poder.
Quiero trabajar firme y seguro con tu gracia. Sé que con tu ayuda todo terminará bien, y que si cometo algún error, también de eso sacarás algo bueno para mi vida.
Ven Espíritu Santo.
Amén."

viernes, 8 de febrero de 2019

08 de Febrero

Para vivir bien es sumamente importante que pidamos la luz del Espíritu Santo y enfrentemos con coraje y sinceridad nuestros miedos, aunque precisamente nos cause terror encontrarnos con nuestros propios miedos.

Porque cuando uno esconde sus temores, o pretende apagarlos sólo haciendo fuerza, pero sin mirarlos de frente, puede llegar a olvidar lo que le causaba miedo, pero ese temor no se va. Se convierte en un miedo etéreo, difuso, presente a cada momento, que se deposita en cualquier cosa; y así ya no sabe bien a qué le tiene miedo, y comienza a sentir temor por cualquier cosa, a perder la alegría de la vida sin saber bien por qué.

De ahí que sea muy sano ponernos en oración, invocar con deseos al Espíritu Santo, y decirle, en voz alta, a qué le tenemos miedo, reconocerlo sin vueltas. Luego, tratar de ir despertando poco a poco la confianza en la acción del Espíritu, ofreciéndole cada área de nuestra vida, pidiéndole que él se apodere de todos los sectores de nuestra existencia con su poder infinito.

Imaginemos cómo el Espíritu Santo, con su luz, su potencia y su fuego, va dando firmeza a esas partes frágiles que quisimos sostener sólo con nuestras pobres fuerzas humanas.

jueves, 7 de febrero de 2019

07 de Febrero

"Ven Espíritu Santo, dame un corazón simple que sea capaz de darlo todo, pero dejándote a ti la gloria y el honor.
Sana ese desgaste que sufrí por haber pretendido complacer a todos.
Libérame de la ansiedad que me enferma, por querer lograr la aprobación de todos.
Quiero aceptar a Jesús como Señor de todo mi futuro y de todos mis planes.
Ven Espíritu Santo. Que todo suceda como te parezca mejor.
Muéstrame interiormente que yo no soy un dios y que no puedo construir el futuro sólo con mi mente pequeña y limitada, con mis pobres fuerzas.
Ayúdame a ver lo bello que es depender de ti, dejando cada cosa en tus manos.
En ti seré fuerte, Espíritu Santo.
Tú eres Dios. Tú me protegerás y en ti todo estará seguro y feliz. Aunque no se cumplan mis proyectos, tú me ayudarás a lograr lo que los demás necesitan de mí.
Ven Espíritu Santo. No dejes que me llene de ansiedad detrás de proyectos obsesivos, porque nada de este mundo vale tanto, nada es absoluto.
Quiero trabajar bajo tu luz, sabiendo que comprendes mis errores, que yo no soy un ser divino, y que siempre puedo empezar de nuevo, sin ansiedades.
Porque tú tienes confianza en mí.
Ven Espíritu Santo.
Amén."