Ven Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo

miércoles, 25 de abril de 2018

25 de Abril

"Aquí estoy, Espíritu Santo, 
dispuesto a ofrecerte parte de mi tiempo. 
Escuché tu llamado al servicio 
y estoy intentando seguir a Jesús 
en esta misión que me confías. 
Necesito tu compañía y 
la fuerza de tu gracia. 
Dame un profundo gusto por mis tareas, 
un intenso fervor y una profunda alegría. 
No confío en mis fuerzas 
ni en mis capacidades 
sino en tu constante ayuda. 
Pero te ofrezco todo lo que soy, 
todas mis capacidades y talentos, 
mi imaginación y mi creatividad, 
mi inteligencia y mis energías, 
mi emotividad y mi capacidad de amor.
Quiero que todo esté al servicio de tu gloria, 
para que el bien y la verdad 
puedan triunfar en esta tierra. 
Ven Espíritu Santo. 
Amén."

martes, 24 de abril de 2018

24 de Abril

Quisiéramos vivir con más profundidad, ser personas más espirituales, realmente transformados por el Espíritu Santo. Pero no vemos grandes cambios en nuestra vida.

Si nos miramos a nosotros mismos con sinceridad podremos descubrir que en nuestro interior no está la profundidad que deseamos. Allí también hay límites e incoherencias. Posiblemente encontremos mucho egoísmo allí adentro, y lo que llamamos "amor al prójimo" quizás sea sólo una necesidad de satisfacciones afectivas, quizás sea sólo una forma de egoísmo, de estar encerrados en nuestras propias necesidades y de buscar a los demás sólo para que nos hagan sentir bien. Por eso parece que ese amor se acaba cuando los demás contradicen nuestros proyectos, cuando no nos dan la razón, no nos elogian, o no dicen lo que nos interesa escuchar.

Entonces, la incoherencia y el vacío también están dentro de nosotros mismos.

Por eso, cuando buscamos la soledad y nos encontramos con nosotros mismos a veces sólo estamos escarbando en el vacío. Porque nuestra interioridad sólo tiene vida y hermosura si allí está presente el Espíritu Santo, y si nos dejamos cambiar por él.

Sin esa luz del Espíritu Santo, terminamos confundiendo a Dios con nuestros pensamientos, con nuestra confusión mental, con nuestros sentimientos tan cambiantes. Y Dios es mucho más que todo eso, mucho más.

Si queremos ser verdaderamente profundos, busquemos al Espíritu Santo.

lunes, 23 de abril de 2018

23 de Abril

Algunos dicen que el Espíritu Santo es solamente una energía. Pero nosotros creemos que la Biblia no dice eso, sino que es una Persona.

En la Biblia, Espíritu es el impulso de Dios, que interviene en el mundo y particularmente en el hombre. En ese sentido, se aplica a la actividad de las tres Personas de la Trinidad que obran unidas.

Pero hay textos donde la expresión Espíritu se refiere a alguien, indica una Persona distinta del Padre y del Hijo. Así lo vemos, por ejemplo, en el Evangelio de Juan. Allí se le da también el nombre de Paráclito, y se le llama el otro Paráclito, para distinguirlo de Cristo; y se le atribuye la misión de recordarnos lo que Cristo enseñó. Se dice, por otra parte, que el Padre lo envía. Se le menciona con el pronombre aquél, que no se utiliza para referirse sólo a una energía o a un impulso impersonal, sino para hablar de una Persona (Juan 14,26; 16,7-15).

También podríamos mencionar 1 Corintios 12,11 donde se le atribuye un poder de decisión personal: reparte los dones como él quiere. Finalmente, mencionemos Gálatas 4,6, donde se dice que el Espíritu clama "Padre", lo cual remarca que se distingue del Padre.

Sin embargo, aunque es una Persona distinta, el Espíritu no permite que nos detengamos en él, porque siempre nos orienta a Cristo, y al Padre. Lo que él nos comunica es lo que recibe de Cristo (Juan 16,14-15), y lo que nos recuerda son las enseñanzas de Cristo. Pero además, él nos hace clamar: "Padre" (Gálatas 4,6; Romanos 8,15). Él, con la seducción sublime de su gracia, hace que nos enamoremos de Cristo y que nos dejemos atraer por Dios Padre.

Pidamos al Padre Dios que derrame en nosotros ese magnífico regalo del Espíritu Santo, porque su Palabra lo ha prometido:

"Y si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan" (Lucas 11,13).
 

domingo, 22 de abril de 2018

22 de Abril

"Espíritu Santo, todo mi ser está hecho para el encuentro con los hermanos.
Has puesto dentro de mí el llamado a caminar con los demás. Por eso estoy aquí, en tu presencia, para pedirte que alimentes mi sentido comunitario.
Quiero aprender a trabajar con los demás.
Quiero evangelizar en unión con toda la Iglesia que camina.
Enséñame, Espíritu Santo, a buscar caminos de diálogo y de unidad con los demás cristianos que luchan por tu Reino. 
Que nuestra santidad sea comprometida y comunitaria, y no busquemos salvarnos solos. 
Tampoco permitas que nos encerremos en pequeños grupos que se sienten superiores.
Toca nuestros corazones y nuestra mirada para que aprendamos a abrirnos a todos, para que podamos llegar a todos. 
Y danos la sensibilidad del amor para adaptarnos a lo que ellos viven, a sus inquietudes y necesidades.
Así caminaremos con ellos para extender juntos el Reino de Dios.
Ven Espíritu Santo. 
Amén."
 

sábado, 21 de abril de 2018

21 de Abril

"Ven Espíritu Santo, ven Señor, glorioso, con una hermosura que ni siquiera se puede imaginar. No permitas que yo adore cualquier cosa de la tierra. No dejes que me llene de ansiedad detrás de las cosas de este mundo, porque ningún ser de este mundo vale tanto, nada es absoluto. 
Espíritu Santo, cura mi ansiedad con tu mirada. Tú eres armonía pura. En ti no hay aburrimiento ni ansiedad. Tú eres vida intensa y plena, pero al mismo tiempo eres una inmensa serenidad. Por eso, si tú invadieras mi vida, mi ansiedad se sanaría por completo. 
Libérame, Espíritu Santo, de todas las ataduras interiores que me llevan a la inquietud interior, al activismo enfermizo y al desorden. Dios de paz, armoniza mis pensamientos y mis energías. 
Ordena mi vida para que pueda vivir mejor en tu presencia. Sana la ansiedad que me enferma, por querer lograr la aprobación de todos.
Derrama en mí tu gracia para que pueda trabajar intensamente, pero sin ansiedades y nerviosismos. 
Ven Espíritu Santo. 
Amén."
 

viernes, 20 de abril de 2018

20 de Abril

Tenemos que decir que las tres Personas de la Trinidad habitan en nosotros porque están permanentemente dándonos la vida. Así viven en nosotros como el Creador en su criatura amada. Pero cuando estamos en gracia de Dios esa presencia es mucho más maravillosa, porque habitan en nosotros como Amigos, y todo lo bueno que podamos hacer nos va acercando cada vez más a una intimidad amorosa con Dios, a un conocimiento profundo, a la vida eterna.

Además, cuando estamos en gracia de Dios, podemos decir que de un modo especial habita en nosotros el Espíritu Santo, que es el "dulce huésped del alma". Porque cuando estamos transformados por la gracia, el Padre y el Hijo están derramando en nuestra intimidad el Espíritu Santo, que experimentamos en la vivencia del amor.

Por ejemplo, cada vez que confesamos nuestros pecados, o recibimos la Eucaristía, lo más importante que se derrama en nosotros junto con la gracia es el amor, y así, movidos por la gracia, podemos hacer actos de amor cada vez más bellos. Ese amor está particularmente unido al Espíritu Santo, y es un reflejo de lo que es el puro amor. Por eso podemos decir que el Espíritu Santo habita en nosotros de un modo especial, y que en los Sacramentos lo recibimos a él de una forma particular.

jueves, 19 de abril de 2018

19 de Abril

Cuando entre nosotros nos unimos con un amor sincero y generoso, estamos reflejando el Misterio del Espíritu Santo, que es al Amor que une al Padre y al Hijo. Recordemos que, cuando nos queremos entre nosotros, estamos haciendo una profunda experiencia de lo que es el Espíritu Santo:

"El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado" (Romanos 5,5).

Pero eso se realiza cuando nos amamos de verdad, respetando la diversidad, aceptando que los demás sean diferentes. Compartimos con ellos toda nuestra vida, pero no les exigimos que sean todos iguales.

Esa unidad en la diversidad es un reflejo del Espíritu Santo, porque él une al Padre y al Hijo, que son distintas Personas, pero que comparten todo lo que son en un amor infinito.

Cuando vivimos unidos en el amor, respetándonos y valorándonos, estamos reflejando ese Misterio infinito de las tres Personas divinas.