Al terminar el año es bueno dejarlo todo en la presencia de Dios, decirle que queremos que todo lo bueno que hemos vivido sea para su gloria, y pedirle al Espíritu Santo que purifique todo lo que no ha sido santo, bello y bueno.
En un año el Espíritu Santo ha hecho muchas cosas en nuestra vida, ha trabajado secretamente en nuestro interior y nos ha enseñado secretos de sabiduría. De nuestras angustias, fracasos, errores y sufrimientos, también ha sacado cosas buenas, aunque nosotros no alcancemos a descubrirlas.
Demos gracias al dulce huésped del alma, por su presencia discreta y constante, por su tierna paciencia con nosotros, y sobre todo por su infinito amor, que puede darle sentido a todo lo que hemos vivido.
Y para poder comenzar mañana un año mejor, invoquémoslo con toda el alma:
"¡Ven Espíritu Santo!".
Autor: Mons. Víctor Manuel Fernández. ® Editorial Claretiana.
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Oración inspirada en la reflexión de Los Cinco Minutos del Espíritu Santo del 31 de diciembre
"Espíritu Santo, al cerrar este año, vengo a dejarlo todo en tus manos.
Te ofrezco lo bueno que viví, los logros, las alegrías y las bendiciones, para que sean para la gloria de Dios. Y te pido que purifiques lo que no fue santo, bello o bueno, para que solo quede lo que refleja tu amor en mi vida.
Gracias por todo lo que hiciste en mi interior durante este año, por tu presencia constante y por las enseñanzas que sembraste en mi corazón. Aunque a veces no comprenda, sé que de cada angustia, error y sufrimiento, tú sacaste algo bueno.
Dulce huésped del alma, te agradezco por tu paciencia infinita, por acompañarme aun en mis debilidades y por llenar de sentido cada paso que he dado.
Hoy, al despedir este año, te invoco con todo mi ser: ¡Ven, Espíritu Santo! Prepárame para vivir un nuevo año bajo tu luz y tu gracia, con un corazón lleno de esperanza y amor.
Amén."
AMÉN, AMÉN 🙏🙏🙏
ResponderBorrarAMÉN, AMÉN 🙏🙏
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