El Espíritu Santo no sólo habita en la intimidad de cada ser humano. Él habita en la Iglesia entera. El amor es el vínculo perfecto de la unidad del cuerpo místico, y es el dinamismo del amor el que crea esos lazos misteriosos que hacen de un conjunto de individuos un solo cuerpo místico.
La obra del Espíritu en el corazón de los hombres, a través del don del amor, posee un dinamismo eclesial, comunitario, popular. Por eso la Escritura pone en estrecha relación al Espíritu con el cuerpo místico fecundado por él (1 Corintios 12,13), o con la Iglesia-esposa (Apocalipsis 22,17). Pero además, la Escritura relaciona explícitamente al Espíritu con la "comunión" fraterna (2 Corintios 13,13) y con la unidad (Filipenses 2,1; 1 Corintios 12,3; Efesios 4,3-4).
El Espíritu, modelo ejemplar de nuestro amor, es el término del amor de dos Personas, es la inclinación en que culmina el amor del Padre y del Hijo. Por eso, el dinamismo del amor en el corazón del hombre, necesariamente mueve a buscar la comunión con los demás.
Pero si nosotros nos resistimos al encuentro con los demás y nos aislamos en nuestros propios intereses, terminaremos expulsando al Espíritu Santo de nuestras vidas, y nos quedaremos terriblemente solos por dentro.
📚 Autor: Mons. Víctor Manuel Fernández. ® Editorial Claretiana.
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Oración de meditación inspirada en la reflexión del 23 de marzo
“Espíritu Santo, alma viva de la Iglesia, ven a unirnos en el amor que nos hace un solo cuerpo en Cristo. Tú que eres el vínculo perfecto entre el Padre y el Hijo, habita en nuestros corazones y ayúdanos a vivir en comunión sincera con nuestros hermanos.
Líbranos del egoísmo que nos aísla, de la soberbia que nos aparta, del miedo que nos encierra. Enséñanos a amar como Tú amas, con un amor generoso, paciente y lleno de misericordia. Que en cada encuentro, en cada gesto fraterno, podamos reconocerte y glorificarte.
Danos un corazón abierto para servir con alegría, para perdonar con humildad, para construir la unidad con perseverancia. Que en la Iglesia, familia de Dios, seamos instrumentos de tu paz, sembradores de esperanza y testigos vivos de tu amor.
Ven, Espíritu Santo, y renueva la comunión entre nosotros, para que el mundo vea en nuestra unidad el reflejo de tu presencia.
Amén.”
Ven Espíritu Santo a mi corazón… ¡qué con tu amor fraterno pueda vivir en comunión con mis hermanos y con la creación!
ResponderBorrarAmén. 🙏
Amén
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