¡Ven Espíritu Santo!

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lunes, 24 de marzo de 2025

24 de marzo


El Espíritu Santo también nos ayuda a descubrir que no somos dioses, que no somos el centro del mundo, que no vale la pena vivir cuidando la imagen y alimentando el orgullo. La verdad es que somos muy pequeños y pasajeros, y que no vale la pena gastar energías detrás de la vanidad o de la apariencia. Nuestro valor está en ser amados por Dios, no en la opinión de los otros.

Por eso los sabios son humildes, los que se dejan llenar por el Espíritu Santo son sencillos y no se dan demasiada importancia: los verdaderos santos son humildes.

Porque el Espíritu Santo no puede trabajar en los corazones dominados por el orgullo. Están tan llenos de sí mismos que allí no hay espacio para el Espíritu Santo; están tan ocupados cuidando su imagen que no tienen tiempo para abrirse a la acción divina.

Pero la humildad que infunde el Espíritu Santo no es la tristeza de las personas que se desprecian a sí mismas. Es la sencillez de quien se ha liberado del orgullo, y entonces sufre mucho menos. No tiene que preocuparse tanto por lo que digan los demás, y eso se traduce en una agradable paz, en una sensación interior de grata libertad.


📚 Autor: Mons. Víctor Manuel Fernández. ® Editorial Claretiana.

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Oración de meditación inspirada en la reflexión del 24 de marzo

Espíritu Santo, fuente de verdad y humildad, ven a mi corazón y enséñame a desprenderme del orgullo y la vanidad. Líbrame del afán de ser el centro, de la preocupación excesiva por la apariencia y de la esclavitud de la opinión ajena.

Hazme pequeño ante Ti, pero grande en tu amor. Que no busque reconocimiento ni gloria pasajera, sino la dicha de ser amado por Dios. Dame la sencillez de los santos, la libertad de quien ya no tiene que demostrar nada, la paz de aquel que descansa en tu gracia.

Sopla sobre mí, Espíritu Santo, y lléname de tu humildad. Que mi corazón sea tierra fértil donde puedas obrar, un espacio libre de egoísmo donde tu luz brille con fuerza.

Hoy me entrego a Ti sin reservas. Tómame, transfórmame y guíame por el camino de la verdadera libertad: la del alma que solo busca agradar a Dios.

Amén
.”

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