¡Ven Espíritu Santo!

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viernes, 17 de abril de 2020

17 de Abril

"Hoy quiero contemplarte, Espíritu Santo, junto al Padre y al Hijo, en esa Trinidad santísima. 
Dame tu gracia para reconocer tu hermosura, ese misterio profundo de Dios. 
Porque tú vives junto al Padre y al Hijo en una infinita comunicación de amor. 
Así descubro que Dios es comunidad, y que cada uno de nosotros ha sido creado según ese modelo divino.
Por eso, Señor, cuando te contemplo, reconozco que no puedo vivir solo, que en lo más profundo de mí ser está el llamado a vivir con otros, en unidad y amor. 
Puedo ver una vez más que nadie vive con dignidad si escapa de los demás, o si es excluido de la vida social.
Y así, Dios mío, contemplo tu misterio de amor y de unidad que puede sanar las divisiones, los egoísmos y el individualismo.
Tómame como instrumento de tu amor infinito, Espíritu Santo, para que pueda evangelizar sembrando comunión fraterna, justicia y solidaridad. 
Amén."

jueves, 16 de abril de 2020

16 de Abril

Nosotros somos templos del Espíritu Santo. Por eso San Pablo reprochaba con preocupación: "¿No saben que son templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?" (1 Corintios 3,16).

Muchas veces nos sentimos indignos porque dentro de nosotros habitan muchas cosas oscuras: rencores, malas intenciones, recuerdos dolorosos, egoísmos, etc. Entonces de alguna manera nos despreciamos a nosotros mismos. Sin embargo, la Palabra de Dios nos invita a reconocer nuestra dignidad, porque el mismo Espíritu Santo quiere habitar en nosotros. En realidad, él ya vive en nosotros, pero quiere penetrar más y más hasta transformar e iluminar el más escondido rincón de nuestra vida. Eso a veces nos da un poco de temor, porque no queremos ser invadidos. Sin embargo, nada malo puede hacernos el Espíritu de vida. Al contrario, donde él entra abunda la paz, la alegría, la libertad. Es bello descubrir que él mismo, el infinito, el bellísimo, el poderoso, la pura luz, quiere habitar cada vez más dentro de mí. Yo soy pequeño, soy pobre, soy limitado, pero el Espíritu divino desea habitar en mí. ¡Gracias Señor!

miércoles, 15 de abril de 2020

15 de Abril

"Ven Espíritu Santo, como río de fuego, 
ven como un torbellino de luz.
Ven a derramarte 
como un manantial de vida desbordante. 
Tú conviertes mi interior 
en una pradera verde y serena 
donde habita la paz. 
Espíritu Santo, ven, 
como un impulso de viento que renueva.
Porque eres fuerza joven, 
empuje saludable de vitalidad. 
Déjame entrar en tu abismo luminoso,
y bailar de alegría, y nadar 
entre una multitud chispeante de estrellas.
Acaríciame con tu soplo cálido que es amor. 
Ven, Espíritu Santo, 
Espíritu, libertad.
Ven, no te detengas, ven..."
 

domingo, 12 de abril de 2020

¡Aleluya! ¡Cristo vive! ¡Feliz Pascua!

¡Cristo vive! 

En él triunfó la esperanza. Si persistís en tu unión con él, podrás fallarle, caer, equivocarte, pero él va a triunfar en tu vida. 

Él hace una historia con vos, va entretejiendo misteriosamente su luz en tus sombras, su vida en tus muertes, su gracia en tus miserias. Y él terminará su obra. 

Podrás decir que con lo que está pasando ahora no hay lugar para la alegría de la Pascua. En realidad siempre tenemos algún pero, alguna excusa para no vivirla. Ahora es el coronavirus y después será otra cosa. Pero la vida de resucitados va más allá de las circunstancias, es de otro nivel, y se puede vivir pase lo que pase. Es un estado del corazón, un estado de unión con él que produce esperanza, confianza total. 

Con él, en cualquier lugar estás a salvo. No hay algo que no puedas atravesar, porque él está con vos, vestido de luz infinita.

 ¡Feliz Pascua!

12 de Abril

Pido la luz al Espíritu Santo para descubrir cuáles son mis profundas esclavitudes, qué cosas me hacen sufrir inútilmente, qué cosas me quitan la alegría de vivir, de dónde vienen las tristezas, los rencores, las insatisfacciones que llevo dentro.

Trato de enfrentar con claridad esas esclavitudes ante la mirada de Cristo, y tomo conciencia de mis planes: ¿realmente quiero liberarme de esas esclavitudes, o en el fondo prefiero seguir así?

Pido al Espíritu Santo la gracia de descubrir que él es la verdadera libertad, y me detengo a pedir con insistencia el deseo de liberarme y de recuperar el aire, el entusiasmo por vivir, las ganas de crecer y de amar, el gozo de ser amigo de Jesús.

Me imagino cómo sería mi vida cotidiana, mi trabajo, mi encuentro con los demás, si dejara que el Espíritu Santo me diera la verdadera libertad.

Trato de salir de la oración dispuesto a vivir así en cada momento.

miércoles, 8 de abril de 2020

08 de Abril

Para alcanzar la verdadera libertad tengo que ser completamente sincero ante el Señor, reconocer que estoy atado a diversas esclavitudes, desenmascararlas con toda claridad, y reconocer también que todavía no estoy dispuesto a entregar esos venenos. Sólo debo comenzar pidiendo al Espíritu Santo la gracia de desear la verdadera libertad interior.

Así, poco a poco irá surgiendo el deseo profundo y sincero de entregar esas esclavitudes. Entonces el Espíritu podrá hacerme libre, para que recupere la alegría, el dinamismo, la paz. Aunque yo todavía no sepa cómo, y aunque le tenga miedo a la novedad, el Espíritu Santo se encargará de hacerme alcanzar los mejores momentos de mi vida. Porque sólo el que tiene la libertad del Espíritu puede ser auténticamente feliz.

lunes, 6 de abril de 2020

06 de Abril

La libertad es un sueño y un proyecto, es algo que debe ser conquistado, alcanzado poco a poco con la gracia del Espíritu Santo.

Dice San Pablo que "donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad" (2 Corintios 3,17).

Santo Tomás de Aquino lo explicaba así: 

"Cuanto más uno tiene la caridad tanto más tiene la libertad, porque donde está el Espíritu del Señor está la libertad. Quien tiene la perfecta caridad tiene en grado eminente la libertad" (2 Corintios, 3,17; Lect. 3).

¿Qué significa esto? 

Nosotros no tenemos que comprar la amistad divina con nuestro buen comportamiento (Gálatas 2,21; 5,4). Porque esa amistad es infinitamente más grande que nuestras fuerzas. Es un regalo. Además, en el fondo, aunque no cometamos ningún pecado, no podemos liberarnos del egocentrismo del corazón con nuestras propias fuerzas (1 Corintios 4,4-5). Por lo tanto, no es tan importante el esfuerzo por cumplir cosas como el dejarse llevar por el Espíritu Santo. Si él nos llena con su gracia, el corazón se reforma, y se nos hace espontáneo hacer obras de amor; ya no hacemos las cosas buenas por obligación, o para sentirnos importantes, sino porque surgen de modo espontáneo del corazón transformado por el Espíritu. Es bello poder amar así, libremente, bajo el impulso del Espíritu Santo.

domingo, 5 de abril de 2020

05 de Abril

"Ven Espíritu Santo.
Sin ti no hay vida que valga la pena.
Por eso, desde mis dudas, temores, cansancios y debilidades quiero invocarte.
Ven, Espíritu Santo, a regar lo que está seco, ven a fortalecer lo que está débil, ven a sanar lo que está enfermo.
Transfórmame, restáurame, renuévame con tu acción íntima y fecunda.
Desde mi pequeñez me convierto en mendigo confiado de tu auxilio.
Te suplico que vengas a sanarme del egoísmo, de la comodidad, del individualismo.
Libérame de las esclavitudes que enfrían el entusiasmo misionero, para que pueda evangelizar con alegría y coraje inagotable.
Amén."

viernes, 3 de abril de 2020

03 de Abril

Me pregunto si de verdad estoy permitiendo que el Espíritu Santo me lleve por un camino de santificación, si realmente he aceptado que la santidad también es para mí, y si he podido descubrir el tipo de santo que el Espíritu Santo quiere hacer de mí. Porque él no destruye mi personalidad, sólo quiere perfeccionarla y liberarla de sus oscuridades. No quiere que yo sea como San Francisco si eso no es lo que me va a hacer feliz. Él ama mi felicidad, y me dará la santidad que me permita ser plenamente feliz, liberado de mis tristezas, miedos, amarguras e insatisfacciones. Pero para eso necesita llegar al fondo, al corazón, y lograr que mis intenciones más profundas sean claras, generosas, sanas y liberadoras.

Por eso, me hago íntimamente las siguientes preguntas, pidiendo la luz del Espíritu:

¿Para qué me levanté esta mañana: para sobrevivir, para cumplir, para alcanzar placeres, para obtener éxito o fama, para ser bien visto, para demostrar quién soy, o para la gloria de Dios y la felicidad de los demás?

¿Cuáles son las segundas intenciones o las intenciones ocultas, no tan santas, que suelen moverme a decir ciertas cosas, a tomar ciertas decisiones, a hacer algunas cosas?

¿Cómo cambiaría mi vida si las verdaderas intenciones de mi corazón fueran siempre buscar la gloria de Dios y el bien de los demás?

jueves, 2 de abril de 2020

02 de Abril

Hay personas que aparentemente son cristianas, oran, van a Misa, hablan muy bien del Señor, pero en su corazón, en la verdad secreta de su interior, en realidad no buscan a Dios, y al mismo tiempo que rezan, pueden estar planeando destruir a alguien, o maquinando la manera de dominar a los demás, o alimentando odios, o pensando sólo en su propio bien. 

Es allí, en esas intenciones escondidas, donde quiere entrar el Espíritu Santo; eso es precisamente lo que más le interesa, porque todo lo demás puede ser cáscara, apariencia, mentira; porque muchas veces la porquería del corazón se disfraza de buenas obras y de bellas palabras: "Satanás se viste de ángel de luz" (2 Corintios 11,14). 

Ya decían los Proverbios que "lo que más hay que cuidar es el corazón"(Proverbios 4,23). Y por eso mismo afirmaba San Pablo que puedo entregar mi cuerpo a las llamas, o repartir mis bienes, o hacer maravillas, pero que todo eso de nada sirve si no hay amor en el corazón (1 Corintios 13,1-3). Nada vale si mi intención más profunda no es el amor al hermano. 

Pídele al Espíritu Santo que destruya todas las intenciones torcidas de tu interior y que te llene de su presencia, para que, entonces, puedas hacer todo por amor. Eso le dará un sentido precioso a todo lo que hagas.